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Mostrando entradas de septiembre, 2019

¿Quieres algo lindo?...

... ¿Que te escriba algo lindo? No puedo, para eso me tendría que remitir a tu piel, donde los versos sean dulces, y las palabras se conviertan en miel. No lo comprendes de cierto, pero debes saber que es verdad que te quiero, que te siento no que por ti muero. A veces en el aire te veo, tu boba sonrisa que encanta hasta el más serio de los hombres necios. He aquí un ejemplo de decirte algo lindo que no llega al lugar preciso y, sin importar, he aquí esto que te digo te quiero, y por ello no hay nada más bonito que eso decirte y que sepas que eres tú lo más lindo.

Te quiero...

Te quiero fuera de mi mente, fuera de mis entrañas, te quiero fuera de mis manos, ásperas y torcidas. Te quiero fuera de los recuerdos ávidos con sabor a ti de tus labios al anochecer y tus manos al amanecer. No quiero seguir pensando en el cuándo, en el qué, de lo que fuiste de lo que fuimos. Cuando nos fundimos como estrellas y mezclamos nuestras almas, cuando sucumbimos más allá del deseo, más allá de un simple te quiero. ¿Cómo borrar los buenos recuerdos? ¿Cómo dejar de apaciguar la mente alborotada, salvaje, intransigente? ¿Cómo olvidarte? Como un amoroso, gritando y escondido, huyendo del amor incierto, me recito a viva voz: Ya no te quiero. Me doy cuenta que miento, me engaño, me escondo, me hago pedazos la mente y aunque lo quiero, no puedo borrar ni un segundo de los muchos te quiero que dijimos a lo largo de nuestro cuento.

Mujer

... Eras más que deseo, tus formas, tus heridas, cada una de tus arrugas, de tus estrías, cada hendidura de tus brazos, de tus piernas, de tu sonrisa. Eras todo lo que anhelaba en una compañera de vida tus cabellos, tus miradas frías, tus palabras de aliento, ese carácter siniestro, serio, enérgico, nada tibio, a veces cálido y a veces frío. En ti encontraba las vicisitudes del amor cierto, contemplaba tu espalda a contraluz de la lámpara a la izquierda de tu cama y veía claramente toda esa ternura, ese cariño que me llevaba a los rincones de la locura. No he sentido nada igual, tan pragmático, como una medusa en el mar, así con esa belleza, no me he vuelto a encontrar. Quizá te he idealizado te he llevado a lo máximo en mi imaginación, en mi recuerdo. Quizá solo soy yo un loco que se enamoró, el loco, qué, anoche te soñó. Mujer, te amé, tanto como se diga, tanto como se pueda; mujer, te he extrañado, y sin...

Luto

¿Qué pasa cuándo el amor muere? no lo sabemos realmente, creemos que solo nuestro dolor es el que se siente. El amor no se acaba se transforma se convierte en algo hermoso, algo triste o algo horrible depende de quién reciba la tortura hiriente. Tú, ella, él, yo, cualquiera puede sentir puede vivir desgarrar su piel cortar cada centímetro de su ser. El corazón palpita, lentamente se oscurece, precipitadamente. Nadie lo entiende, nadie lo asimila nadie lo visualiza sino que todos dejan tú, ella, él, yo, que muera lentamente. ¿Qué pasa cuando el amor muere? solo cenizas, recuerdos, lastres, un montón de fotos, mensajes, solo eso,, le pasa al amor cuando muere, se transforma en dolor. Un segundo, unos minutos, horas, días, semanas, meses y años, como locos, deberíamos encerrarnos por dejar que el amor muerto nos mate en incierto del amor por amor nuestro. Guarda unos momentos en silencio contigo ese doloroso recuerdo y dile al amor, a los cuatro vientos que se ha muerto.