Recta final
¿Qué se puede hacer ante la inminente muerte? Realmente, nada. Antes de morir muchos tienen miedo de ello, de que la muerte los alcance, ¿yo?, no sé si yo tengo miedo a ello, ciertamente, me llegó el miedo a morir o a estar postrado en cama cuando recién me enfrente a los síntomas agresivos del virus SARS-CoV-2. ¿Qué pasa cuando el miedo a morir no está presente en nuestras vidas diarias? Vivimos sin más, sin agradecer estar despiertos, sin agradecer por poderse mover, respirar, escuchar, ver, claro que es así, porque si lo lees es porque puedes hacerlo. No somos agradecidos con nada, sin embargo, lo primero que hacemos es ver el celular, despertamos pensando en alguien que no vale la pena pensar, pensamos en algo que no necesitamos realmente, pensamos a dónde queremos llegar cuando no hemos llegado ni siquiera a aceptarnos, pensamos en tantas nimiedades que nos olvidamos de lo esencial la vida misma.
El día de hoy me entero de que un gran amigo ha fallecido, no por COVID-19, falleció de una terrible enfermedad que atenta contra la vida de todos, todos los días, que está matando a un sin fin de personas diariamente en todo el mundo, a toda hora en este preciso momento. Por ello es esto, no solo porque he visto la muerte de frente más de una vez, sino porque se ha muerto un ser querido, un amigo entrañable que me hizo una mejor persona, un amigo que me enseñó a ser un buen profesional, a pensar antes de actuar, a decir "sí" al amor, "sí" a la vida, "sí" a la familia, "sí" a lo que venga e ir con todo contra todo, porque me enseñó algo valioso: El momento es ahora, mañana, nadie sabe.
Fuiste como un padre, por 5 años, me diste todo lo que mi padre no me dio en toda mi vida (hasta ahora), en ese tiempo, fuiste paciente, fuiste tolerante, fuiste amable, risueño, fuiste un ejemplo a seguir y a no seguir, tuvimos anécdotas, hicimos viajes, conocimos gente, bebimos, convivimos, abracé a tus hijos, comimos en la mesa, compartimos puntos de vista distintos, nos peleamos, nos dijimos cosas, nos perdonamos, ahora te has ido, me duele pero me alegra, porque ya no estás sufriendo, porque ya estás libre del maldito cáncer.
La vida, como en una canción de Cerati: ¡SIEMPRE ES HOY! Deja de preocuparte por las cosas que no suman, deja de quejarte desde la comodidad de tus privilegios, si tienes salud, lo puedes todo, si no tienes familiares enfermos, lo puedes todo, deja tus tontas tristezas, desempolva tu mente, cura tus heridas, acepta tus demonios, acepta tus errores, acepta quién eres, acepta lo que tienes, supera las expectativas, supera todo lo que se interponga, porque cuando estés por morir, no mueras con remordimientos, con arrepentimientos, con una mente llena de odios, peleas sin sentido, cuando mueras, te irás descalzo, desnudo, sin amigos, sin familia, sin conocidos, sin trabajo, sin dinero, sin cosas, te irás solo con tu alma, que si no alimentas, se irá llena de todo lo negativo de tu vida.
Dedicado a un gran amigo, me acogió y me sumó, me dio lo mejor, también me mostró lo peor, pero jamás dejó de ser quien era, jamás dejó de ser un gran ser humano.
Hasta donde estés, te quiero y te querré hasta que la memoria se nuble.
Gracias I.R.
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