Sin ti (diálogo si estuvieras aquí).
- ¿Te imaginas cómo sería estar juntos? - preguntó ella con vergüenza.
- Me imagino verte, a un costado en la cama, acostada, desparramadas tus piernas, tus brazos como sea, tu boca salivando, tus cabellos acariciando mi brazo - respondí lo que mi imaginación sobre ella estaba en ese momento, diciéndole prácticamente mi deseo.
- ¿Por qué me imaginas así? No es lo que te pregunte, ¿o sí?
- No, me equivoqué en lo que quise decir, me refiero a que, te imagino así conmigo al despertar, pensar en cómo seríamos, no es tan sencillo, ya que, te imagino de muchas formas, en muchos momentos, en distintos espacios, situaciones y deseos. No tengo una respuesta concreta - le dije, hizo un gesto con los ojos mirando al cielo, cargado del desagrado de la indecisión o de la falta de una buena conclusión. Siempre que me pasa esto digo exasperado "Nunca entenderé a las mujeres", la verdad, sé que no necesito entenderlas...
- Bueno, eso no me aclara nada, sabes, yo nos imagino felices, haciendo muchas cosas y aprendiendo algo nuevo, aunque quizá tengamos al principio problemas, no sé qué más pudiera ser...
- Comprendo, quizá sí, tengamos muchos problemas, pero, tendríamos mucho sexo y eso...
- ¡Sexo! ¡Solo por eso estaríamos juntos! Ese es el punto que quería saber.
- Tranquilizate, no sé porqué te alteras por eso, solo mencioné que tendríamos bastante sexo, no me dejaste concluir, quiero decir, eso sería estupendo, sin embargo, si solo tenemos sexo, se volvería un bodrio y eso es lo que menos quisiera contigo.
- Ahora le compones, no lo sé, no sé para qué te pregunté.
- Porque no nos conocemos, tienes dudas, dudas validas, dudas que siempre tendrás, porque jamás me terminarás de conocer ni de querer (demasiado ególatra), pero así es, porque me encargaré de que así sea, de que me quieras tanto que no te quepa, que me quieras tanto que no lo soportes, tante que sientas hartazgo de cariño, de felicidad, de amor y quizá de otras cosas más.
- ¡Cállate! No lo puedes asegurar, ahora te gusto, ahora me deseas, mañana te pareceré aburrida, un pedazo viejo y marchito, alguien a quien no puedas amar, alguien a quien no puedas tomar.
- ¿Qué te hace creer que eso no vaya a ser al revés? Eres hermosa, siempre lo serás, sin importar que tu cuerpo se marchite, porque tu alma es lo más bello que hay, tu amor es lo más dulce que das...
- ¡Cállate! ¡Me avergüenzas! ¡Por qué ves tantas maravillas en mí!
- Es lo único que quiero ver, lo demás es un artilugio que tirarás de vez en cuando, ¿me sirve?, sí, ¿lo quiero?, también, amo y quiero todas las partes que te componen.
Se suelta en lágrimas, se arrodilla, me mira y me sonríe - ¿Por qué tienes tan lindo? Odio que lo seas, odio que seas así conmigo, siento que no lo merezco, siento que nada de eso es cierto...
- Te equivocas, yo no te merezco, has sido salvación, has sido lo mejor, por ti es que soy así, eres mi motor y por ti, por mi, por los dos, me siento feliz.
- ¿Cuánto puede durar?
- Lo que tenga que durar.
La luz de la Luna penetra la ventana, ilumina la orilla de mi cama, claramente no estás, este monólogo en mi almohada quedará hasta que pueda encontrar con quién conversar sobre como sería nuestra vasta felicidad.
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