Desvanecida

Desvanecida

 

Entre la media noche, a través de la ventana veo dibujarse en la luz de la Luna parte de tu figura, ya que hoy, a una distancia considerable de tiempo, me acuerdo de ti ahogándote en el dulce olvido, donde los recuerdos se afligen y toda experiencia vivida se cubre de sombras, sepultando en lo más profundo del cementerio del corazón las risas, los besos, el sexo, las cenas, las pláticas, las llamadas, los mensajes y los cursis poemas mal escritos. ¿Cuántos amores hay en la vida de una persona? ¿quién se considera amor verdadero o amor pasajero? ¿me consideraste el amor de tu vida como yo a ti el de la mía? No sé qué respuestas puedas tener, sé que me quisiste, sé que de alguna forma me amaste, en tu forma singular de ver, sentir y hacer las cosas.

A esta distancia ya no veo tu sonrisa, ya no veo tus mejillas, tus labios suaves, tus senos dulces, tus piernas de encanto, tu trasero fabuloso, tu alma somnolienta, tus ojos perezosos, tus ganas de tacos, tus ganas de café, tus ganas llenas de ansias, desde aquí no veo nada más que tus cabellos flotar con el aire, cubriendo todo lo que fuiste, lo que fuimos.

Te consideré el amor perfecto, indulgente, noble y sencillo, después de tanto tiempo supe de ti, me enviaste un mensaje (maldigo en esos momentos la tecnología) diciendo que te acuerdas de mí, que me deseas lo mejor, que deseas que sea feliz y que yo de alguna forma en tu vida seguía ocupando un espacio en tu cabeza, en tu corazón, en tu alma, todo ese espacio probablemente era igual de grande que el mío. Pensarás o creerás que te sigo queriendo, deseando, que quiero que vuelvas, pero no, en realidad me gustaría muchas veces poder tener la forma de poder borrarte de la memoria necia que no te puede sacar, donde vivirás hasta que me muera y mi mente no te pueda recordar.

No hay porque entender que no te pueda olvidar, simplemente fuiste lo mejor del amor que hasta ahora he vivido, fuiste la mejor pareja, la mejor mujer, la mejor amante, la mejor en mucho y en todo, prácticamente, has sido la mejor experiencia de amor que he tenido.

Hablamos de muchas cosas, compartimos muchos momentos, hicimos cosas lindas y nos hicimos lindas personas, caminamos codo a codo siendo más que dos, caminamos como amantes muertos, como enamorados viejos, morimos el día en que no pudimos dar más, cuando el salto de fe se perdió en el abismo del miedo; te ves feliz y me da gusto que lo seas, me da gusto saber que en mí encontraste amor, que en ti encontré luz, que entre los dos encontramos un momento de felicidad que en el abismo de las sombras y oscuridad se encuentra oculto.

Al final de este día, hace unos años, nos despedimos con lágrimas en los ojos con un mensaje de texto que solamente decía: Te quiero, mañana hablamos, después de eso, no hubo un mañana, no dijimos nada, no hicimos nada. Ha pasado el tiempo, hemos seguido, cada quien a su manera y, lo único cierto es, que al menos uno de los dos está feliz.

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