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Mostrando entradas de abril, 2020

Si el viento hablara

Si el viento hablara, qué, además, me escuchara, le diría cosas de ti, le contaría mis deseos. Le diría las veces que te he escrito sin que lo sepas, las veces que te he bebido en una copa de vino. Le contaría del día que te hice de cenar pero que no podías probar. Al final le pediría que llegue a tu hombro, acaricie tus cabellos negros, descubra tus oídos de ninfa, que te diga todas estás tragedias de amor, como si fuera una historia de nosotros, que al fin y al cabo, nunca se escribió.

Hilo.

Singularidad en su hablar, especial y con calidad, su cantar, su voz, es una sensación. Nefasto, no tenerla, nefasto y fastidio el tedio de no verla, abrazarla siquiera. No se puede comprender que su mundo distante del mío se conecten por ese hilo de charlas finitas. Tu forma particular encantadora ninfa que escalofríos me das y eso que solo en foto estás.

Me gusta.

Me gusta la idea que tengo de ti, no porque te idealice, no porque tenga la expectativa de que así eres, solo me gusta pensar que así es. Cantan aves y entra el sol, entonces, me gusta, me gusta pensar que esos pequeños rayos te tocan, te besan y tus ojos se entre abren. Me gusta la idea de verte sexy, sensual, ligera, cubierta solo con una ligera sábana, me imagino verte y besar tu frente, ver tu hoyuelo al hacerse de tu risa. Me gusta la idea de ver tus pies, tus brazos descubrir la altura en la mañana, tus finas piernas brillar, y tus manos tomar. Me gusta la idea que me gustes, me gusta aunque suene imposible, porque tienes esa cosa, ese detalle de magia, una dulce, exquisita fascinación de tu esencia de flor.