Las grietas del alma
1 Frívolo
Comenzamos con los preparativos de la boda de mi prima Iliana, una mujer bellísima, se estaba casando a los 30 años, yo ni siquiera puedo conservar una relación por más de tres meses. La novia de Iliana es también muy bella, a pesar de eso, tiene síndrome de Asperger, eso me resulta un conflicto en la cabeza, me hace preguntarme ¿cómo llegaron a una relación tan estable teniendo ella ese problema social?
La boda fue planeada para cien personas, de las cuales, no estaba yo considerado, mi prima me invitó prácticamente de la noche a la mañana, así como, de enterarme de su vida de un momento a otro. Ella y yo crecimos como hermanos, casi muéganos, hasta que me fui de mi casa a los 19 por mi necedad y recelo de no hacer lo que me diera en gana. Desde los 19 y hasta mis 35 no sabía nada de Iliana, no sabía que era homosexual, que mi padre había fallecido, que su madre se volvió alcohólica, que 3 de sus 4 hermanos, estaban en el extranjero y no podían regresar por un delito que cometieron. Su hermano el más pequeño sufrió de déficit de atención y ahora tiene problemas como adulto para incorporarse a hacer cualquier cosa.
Esta boda, es como la luz al final del túnel o la última lumbrera en un camino oscuro de regreso a casa. La boda se oficiaría a las 18 horas, un domingo de abril, ya que, al parecer, Iliana sigue siendo supersticiosa y amante de la astrología, sus zodiacos y esas cosas, ella es piscis del mes de marzo, pero todo siempre se ha celebrado en abril, sus cumpleaños, fiestas de adolescentes, las comidas por sus logros, todo era en abril. Según ella decía, que su signo del zodiaco la regia con fuerza y que para ella era algo más fuerte y sagrado en abril que en marzo.
Su novia Saima, nombre bastante extraño, es del mismo día que yo, ambos de junio, dice Iliana que Saima es compatible con ella por ser cáncer, lo cual, por dentro me lleno de risas. La verdad, cuando las conocí, antes de la boda, me resultó sorprendente su dinamismo y paralelismos con el que se llevaban y disfrutaban su compañía, la combinación entre ellas era casi perfecta, una sinfonía.
Se acercaba cada vez más la hora de la boda, los nervios en todos parecían aumentar, unos de felicidad y otros de llanto, mi madre me veía con ojos de tristeza mezclada con enojo, me sentía en medio de un abismo, a pesar de estar ahí mi familia, me sentía ajeno y extraño, fuera de lugar. Las miradas de mis familiares y de la familia de la novia de mi prima, me veían extraño, al parecer todos notaban que yo no pertenecía a este lugar.
Eran las 17:46, el reloj sin manecillas de mi tía sonaba marcando el segundero, el juez del registro civil pidió acercarnos todos al jardín, la boda estaba por iniciar. Iliana no se veía por ningún lado, tampoco Saima, sin ellas, no hay boda, la fiesta se arruina. Mi madre se me acercó y me dijo – Te pediré solo esto el día de hoy, ve y búscala, avísale que ya estamos por empezar, tengo que cuidar de Gabriel (el hermano antisocial) – Asentí con la cabeza, corrí a la habitación de Iliana, la puerta estaba entreabierta, se escuchaba música de Frank Sinatra, en la orilla de la cama estaba sentada Iliana, llorando, su rímel estaba corrido, no entendía que sucedía.
‑‑ ¡Iliana! Responde con un carajo –
‑‑ To-to-do es-tá-á ma-al –
‑‑ ¡Qué quieres decir con eso Iliana, carajo! –
‑‑ ¡No te das cuenta! ¡Está mal! ¡Está chueco! – Iliana comenzó a reír mientras sus ojos se llenaban nuevamente de lágrimas.
No entendía ni una mierda, la sostuve de los hombros y la agitaba mientras le exigía que regresará en sí, seguía riendo y llorando, sin hacer otra cosa, comencé a escuchar que subían, no sabía que hacer, entre en pánico y le solté una bofetada, en ese instante, entró mi tía Soledad, me miró con ira y desdén, solo dije – Iliana no reacciona, no sé qué tiene – Mi tía enfurecida me quitó del camino y veía a Iliana, mientras ella seguía llorando, ya sin lágrimas.
‑‑ Maldita sea, nunca pudiste hacer nada bien y hoy vienes y golpeas a tu prima, ve cómo la tienes… ‑‑ En eso, Iliana tomo del brazo a mi tía, la jaló hacía la cama y la comenzó a apuñalar, mientras seguía llorando, se reía y no podíamos detenerla, mi madre estaba horrorizada, yo no sentía mis manos, no la sentía a ella a pesar de estarla sujetando, no sentía la fuerza tan brutal que desencadenó mientras seguía apuñalando a mi tía Soledad << ¡Merecido te lo tenías! >> salía de entre dientes de mi prima << ¡Maldita! ¡Te odio! >> decía con rabia, su boca comenzó a salivar bastante, parecía perro, lleno de furia y rabia.
Seguíamos forcejeando uno de los tíos y yo, tratábamos detenerla, pero no lo lográbamos, mientras la tía Soledad ya estaba muerta y desangrándose sobre la cama de Iliana, las colchas de unicornios manchadas de sangre.
De repente la pudimos quitar de encima del cuerpo, cayendo los dos al piso, volteo a verme y sentí que yo era el siguiente, soltó las tijeras que traía empuñadas, se abalanzó sobre mi pecho, abrazándome comenzó a murmurar << Ya se murió, la maldita ya se murió, ya me dejó en paz, ya se fue, ya, ya, ya no importa nada más, ya se fue >> la sangre en sus manos estaba embarrada por todo mi torso, yo estaba petrificado, no me pude mover, ella estaba ahí en mi regazo, sosteniéndome, llorando, todos nos miraban, miradas llenas de miedo, aterrados, su hermano estaba abajo con los demás, sin poderme mover vi algo en la ventana, se veía algo colgando en la ventana.
Comenzamos con los preparativos de la boda de mi prima Iliana, una mujer bellísima, se estaba casando a los 30 años, yo ni siquiera puedo conservar una relación por más de tres meses. La novia de Iliana es también muy bella, a pesar de eso, tiene síndrome de Asperger, eso me resulta un conflicto en la cabeza, me hace preguntarme ¿cómo llegaron a una relación tan estable teniendo ella ese problema social?
La boda fue planeada para cien personas, de las cuales, no estaba yo considerado, mi prima me invitó prácticamente de la noche a la mañana, así como, de enterarme de su vida de un momento a otro. Ella y yo crecimos como hermanos, casi muéganos, hasta que me fui de mi casa a los 19 por mi necedad y recelo de no hacer lo que me diera en gana. Desde los 19 y hasta mis 35 no sabía nada de Iliana, no sabía que era homosexual, que mi padre había fallecido, que su madre se volvió alcohólica, que 3 de sus 4 hermanos, estaban en el extranjero y no podían regresar por un delito que cometieron. Su hermano el más pequeño sufrió de déficit de atención y ahora tiene problemas como adulto para incorporarse a hacer cualquier cosa.
Esta boda, es como la luz al final del túnel o la última lumbrera en un camino oscuro de regreso a casa. La boda se oficiaría a las 18 horas, un domingo de abril, ya que, al parecer, Iliana sigue siendo supersticiosa y amante de la astrología, sus zodiacos y esas cosas, ella es piscis del mes de marzo, pero todo siempre se ha celebrado en abril, sus cumpleaños, fiestas de adolescentes, las comidas por sus logros, todo era en abril. Según ella decía, que su signo del zodiaco la regia con fuerza y que para ella era algo más fuerte y sagrado en abril que en marzo.
Su novia Saima, nombre bastante extraño, es del mismo día que yo, ambos de junio, dice Iliana que Saima es compatible con ella por ser cáncer, lo cual, por dentro me lleno de risas. La verdad, cuando las conocí, antes de la boda, me resultó sorprendente su dinamismo y paralelismos con el que se llevaban y disfrutaban su compañía, la combinación entre ellas era casi perfecta, una sinfonía.
Se acercaba cada vez más la hora de la boda, los nervios en todos parecían aumentar, unos de felicidad y otros de llanto, mi madre me veía con ojos de tristeza mezclada con enojo, me sentía en medio de un abismo, a pesar de estar ahí mi familia, me sentía ajeno y extraño, fuera de lugar. Las miradas de mis familiares y de la familia de la novia de mi prima, me veían extraño, al parecer todos notaban que yo no pertenecía a este lugar.
Eran las 17:46, el reloj sin manecillas de mi tía sonaba marcando el segundero, el juez del registro civil pidió acercarnos todos al jardín, la boda estaba por iniciar. Iliana no se veía por ningún lado, tampoco Saima, sin ellas, no hay boda, la fiesta se arruina. Mi madre se me acercó y me dijo – Te pediré solo esto el día de hoy, ve y búscala, avísale que ya estamos por empezar, tengo que cuidar de Gabriel (el hermano antisocial) – Asentí con la cabeza, corrí a la habitación de Iliana, la puerta estaba entreabierta, se escuchaba música de Frank Sinatra, en la orilla de la cama estaba sentada Iliana, llorando, su rímel estaba corrido, no entendía que sucedía.
‑‑ ¡Iliana! Responde con un carajo –
‑‑ To-to-do es-tá-á ma-al –
‑‑ ¡Qué quieres decir con eso Iliana, carajo! –
‑‑ ¡No te das cuenta! ¡Está mal! ¡Está chueco! – Iliana comenzó a reír mientras sus ojos se llenaban nuevamente de lágrimas.
No entendía ni una mierda, la sostuve de los hombros y la agitaba mientras le exigía que regresará en sí, seguía riendo y llorando, sin hacer otra cosa, comencé a escuchar que subían, no sabía que hacer, entre en pánico y le solté una bofetada, en ese instante, entró mi tía Soledad, me miró con ira y desdén, solo dije – Iliana no reacciona, no sé qué tiene – Mi tía enfurecida me quitó del camino y veía a Iliana, mientras ella seguía llorando, ya sin lágrimas.
‑‑ Maldita sea, nunca pudiste hacer nada bien y hoy vienes y golpeas a tu prima, ve cómo la tienes… ‑‑ En eso, Iliana tomo del brazo a mi tía, la jaló hacía la cama y la comenzó a apuñalar, mientras seguía llorando, se reía y no podíamos detenerla, mi madre estaba horrorizada, yo no sentía mis manos, no la sentía a ella a pesar de estarla sujetando, no sentía la fuerza tan brutal que desencadenó mientras seguía apuñalando a mi tía Soledad << ¡Merecido te lo tenías! >> salía de entre dientes de mi prima << ¡Maldita! ¡Te odio! >> decía con rabia, su boca comenzó a salivar bastante, parecía perro, lleno de furia y rabia.
Seguíamos forcejeando uno de los tíos y yo, tratábamos detenerla, pero no lo lográbamos, mientras la tía Soledad ya estaba muerta y desangrándose sobre la cama de Iliana, las colchas de unicornios manchadas de sangre.
De repente la pudimos quitar de encima del cuerpo, cayendo los dos al piso, volteo a verme y sentí que yo era el siguiente, soltó las tijeras que traía empuñadas, se abalanzó sobre mi pecho, abrazándome comenzó a murmurar << Ya se murió, la maldita ya se murió, ya me dejó en paz, ya se fue, ya, ya, ya no importa nada más, ya se fue >> la sangre en sus manos estaba embarrada por todo mi torso, yo estaba petrificado, no me pude mover, ella estaba ahí en mi regazo, sosteniéndome, llorando, todos nos miraban, miradas llenas de miedo, aterrados, su hermano estaba abajo con los demás, sin poderme mover vi algo en la ventana, se veía algo colgando en la ventana.
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