Mujer
... Eras más que deseo, tus formas,
tus heridas,
cada una de tus arrugas,
de tus estrías,
cada hendidura de tus brazos,
de tus piernas,
de tu sonrisa.
Eras todo lo que anhelaba
en una compañera de vida
tus cabellos, tus miradas frías,
tus palabras de aliento,
ese carácter siniestro,
serio, enérgico, nada tibio,
a veces cálido y a veces frío.
En ti encontraba las vicisitudes
del amor cierto,
contemplaba tu espalda
a contraluz de la lámpara
a la izquierda de tu cama
y veía claramente
toda esa ternura,
ese cariño que me llevaba
a los rincones de la locura.
No he sentido nada igual,
tan pragmático,
como una medusa en el mar,
así con esa belleza,
no me he vuelto a encontrar.
Quizá te he idealizado
te he llevado a lo máximo
en mi imaginación,
en mi recuerdo. Quizá solo soy yo
un loco que se enamoró,
el loco, qué,
anoche te soñó.
Mujer, te amé,
tanto como se diga,
tanto como se pueda;
mujer, te he extrañado,
y sin importar que la vida valga,
te seguiré recordando.
tus heridas,
cada una de tus arrugas,
de tus estrías,
cada hendidura de tus brazos,
de tus piernas,
de tu sonrisa.
Eras todo lo que anhelaba
en una compañera de vida
tus cabellos, tus miradas frías,
tus palabras de aliento,
ese carácter siniestro,
serio, enérgico, nada tibio,
a veces cálido y a veces frío.
En ti encontraba las vicisitudes
del amor cierto,
contemplaba tu espalda
a contraluz de la lámpara
a la izquierda de tu cama
y veía claramente
toda esa ternura,
ese cariño que me llevaba
a los rincones de la locura.
No he sentido nada igual,
tan pragmático,
como una medusa en el mar,
así con esa belleza,
no me he vuelto a encontrar.
Quizá te he idealizado
te he llevado a lo máximo
en mi imaginación,
en mi recuerdo. Quizá solo soy yo
un loco que se enamoró,
el loco, qué,
anoche te soñó.
Mujer, te amé,
tanto como se diga,
tanto como se pueda;
mujer, te he extrañado,
y sin importar que la vida valga,
te seguiré recordando.
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