Te quiero...

Te quiero fuera de mi mente,
fuera de mis entrañas,
te quiero fuera de mis manos,
ásperas y torcidas.

Te quiero fuera de los recuerdos ávidos
con sabor a ti
de tus labios al anochecer
y tus manos al amanecer.

No quiero seguir pensando
en el cuándo, en el qué,
de lo que fuiste
de lo que fuimos.

Cuando nos fundimos como estrellas
y mezclamos nuestras almas,
cuando sucumbimos más allá del deseo,
más allá de un simple te quiero.

¿Cómo borrar los buenos recuerdos?
¿Cómo dejar de apaciguar la mente
alborotada, salvaje, intransigente?
¿Cómo olvidarte?
Como un amoroso,
gritando y escondido,
huyendo del amor incierto,
me recito a viva voz: Ya no te quiero.

Me doy cuenta que miento,
me engaño,
me escondo,
me hago pedazos la mente
y aunque lo quiero,
no puedo borrar ni un segundo
de los muchos te quiero
que dijimos a lo largo de nuestro cuento.

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