Te he extrañado...
Te he estado extrañando,
soñando,
a veces despierto con la espalda mojada,
los pies calientes,
este estado creado por la memoria
de estar recordando
las partes de tu cuerpo.
Tu existencia ya no debería importarme,
no debería ser interesante.
Hay una poca de gracia
en todo este horror de recordarte
y es que, a pesar de todo,
sigo viendo esa maldita sonrisa
en todas partes,
esa voz tuya insistente,
esa dulzura frágil,
esa suave piel,
esa voz chillona,
es una gracia anunciarte
en los rincones de la memoria
en los rincones de la necedad
de olvidarte.
Te he estado extrañando,
te he estado buscando en otras bocas
en otros ojos,
en otras mentes,
te he estado extrañando que te he buscado
hasta debajo de la cama,
en medio del ruido de la ciudad
de los centros comerciales,
en medio de una película,
y es que no extraño lo que hacíamos,
no extraño lo que comíamos o veíamos,
no extraño compartir la música,
extrañe verte,
extraño escucharte,
extraño tu mano temblorosa
ante tus amigos,
ante tu familia,
extraño tu andar, en medio de los parques,
corriendo para llegar al cine,
extraño tus lágrimas, tu energía,
tu alta supremacía.
Te he extrañado, y aún así,
sé que de algún modo
te he olvidado,
te he dejado
y me he llevado
a donde no pueda tocarte,
donde no pueda alcanzarte.
Te dije adiós
y absurdamente
te extraño.
soñando,
a veces despierto con la espalda mojada,
los pies calientes,
este estado creado por la memoria
de estar recordando
las partes de tu cuerpo.
Tu existencia ya no debería importarme,
no debería ser interesante.
Hay una poca de gracia
en todo este horror de recordarte
y es que, a pesar de todo,
sigo viendo esa maldita sonrisa
en todas partes,
esa voz tuya insistente,
esa dulzura frágil,
esa suave piel,
esa voz chillona,
es una gracia anunciarte
en los rincones de la memoria
en los rincones de la necedad
de olvidarte.
Te he estado extrañando,
te he estado buscando en otras bocas
en otros ojos,
en otras mentes,
te he estado extrañando que te he buscado
hasta debajo de la cama,
en medio del ruido de la ciudad
de los centros comerciales,
en medio de una película,
y es que no extraño lo que hacíamos,
no extraño lo que comíamos o veíamos,
no extraño compartir la música,
extrañe verte,
extraño escucharte,
extraño tu mano temblorosa
ante tus amigos,
ante tu familia,
extraño tu andar, en medio de los parques,
corriendo para llegar al cine,
extraño tus lágrimas, tu energía,
tu alta supremacía.
Te he extrañado, y aún así,
sé que de algún modo
te he olvidado,
te he dejado
y me he llevado
a donde no pueda tocarte,
donde no pueda alcanzarte.
Te dije adiós
y absurdamente
te extraño.
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