De vez en ves
Hoy te veía tu boca,
y muero de ganas
por morderla,
probarla
es un deleite verla.
Y tu voz, no de sirena,
sino más como una ola de mar
tu voz apacible como la noche
y tus ojos grandes como luceros
¡Ah! que loco me vuelves
infortunado es
que nada puedo hacer.
Y me quedo así
llevándote en pensamiento
hasta que algún otro momento
te pueda volver a ver
para poderte sentir
aunque sea en esa vez.
y muero de ganas
por morderla,
probarla
es un deleite verla.
Y tu voz, no de sirena,
sino más como una ola de mar
tu voz apacible como la noche
y tus ojos grandes como luceros
¡Ah! que loco me vuelves
infortunado es
que nada puedo hacer.
Y me quedo así
llevándote en pensamiento
hasta que algún otro momento
te pueda volver a ver
para poderte sentir
aunque sea en esa vez.
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