Tu arte,
construida desde los cimientos
hasta los principios del cielo
formada con partes
de las almas caminantes.

Tu arte de desearte
cada día, en cada esquina
frente a los muros muertos
de la oficina.

La cotidianidad muere al abrazarte,
muere con la nostalgia
de verte nuevamente.

He dejado de ser el lienzo
y tú te has ido a pintar otra alma
te has ido a ser el artista
que moldee el finísimo contraste
de lo bello con lo infinito.

Tu arte que ha quedado
para museo y para no olvidarse
que alguna vez tú me pintaste.

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