Se aleja
¿Cuánto puede pesar la distancia?, siendo que físicamente es una unidad relacionada con la longitud de un punto a otro, sin embargo, en el caso de las cosas del corazón, es evidente que se siente como una carga, es un lastre, un montón de ideas y sensaciones.
¿Por qué te alejas?, ¿Por qué decides que eso es no herir a quien quieres?, ¿Por qué esa ironía tan estúpida?... Hay bastantes preguntas en mi cabeza, las suficientes para no dejar escapar la más mínima idea que conservo de ti.
El síndrome de abstinencia, me provoca soñarte, morderme las ganas, es una insana locura creer que el cariño que se tiene hacía uno mismo basta para librar esta demencia.
Abrir el corazón, tanto como un niño a sus sueños, tanto como un perro a su dueño, ¿Para qué?; me han dicho incontables veces: Tú das todo, y nunca es ni todo el amor ni todo el dinero, entonces, entro en conflicto, como en el poema de Jaime Sabines: Me encanta Dios, te muestra regocijo de sentir y dar todo, dar todo, todo aunque duela, todo aunque tema, todo hasta que muera.
Nadie está aquí para agradecer, nadie está aquí para engrandecer, pero seguimos en la espera de la aceptación, tanto que compartimos y formamos lazos, lazos de amor, lazos de amistad, incluso, lazos de odio, que cuando se aleja el otro lado, algo duele y es que ese lazo se estira, tanto que sientes como se rompe, poco a poco, hilo tras hilo, entonces, ..., entonces me demoro, pensando en el futuro incierto y me quedo como tonto.
Te vas, qué más da, no te voy a obligar a que te quedes, solo recuerda, que en el sofa y en mi regazo está el espacio que lleva la marca de tu cuerpo y de tu adiós.
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