No te extraño


Ni a menudo, ni a diario, 
quizá no mucho ni poco.
No te veo entre sueños, 
entre arbustos secos y moribundos.

Quisiera arrancar las telarañas 
del amor fingido y las riendas 
del miedo taciturno
de tus muslos partidos.

Ya no te extraño, 
ni un poco, 
ni un quizá, porqué, 
te has de preguntar.

Ya no te extraño más, 
porque ya no hay necesidad 
de seguir buscando, 
tus pasos, 
tu tiempo.
Ya estás aquí, 
en el paso de mis dedos 
entre tus labios.

Ya estás dentro 
del cuerpo árido por el tiempo.

Ahora que ya no queda 
más que perseguir, 
te digo así, 
que entre estos brazos tuyos 
he de morir.

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