Dejó de estar
Había escrito su nombre
sobre la arena a la orilla del mar
como un recuerdo
en un momento aparecía de repente,
tempestiva, estruendosa,
versátil y manifestando su furia,
como tormenta de llanto
(Como si fuera posible tanto)
tormenta de ansías, de ganas,
de palabras muertas.
Su nombre se desvanece
las marcas de su enjundia
se quedan en el rastro de arena,
ese rastro, que en la memoria,
es una queja,
como dolor de muela.
¡Ay de mí!, grito a mis adentros
¡Ay de mí!, por no tenerle aquí
¡Ah!, me meto al mar,
¡Ah!, ¿qué más da?,
¿quedarse así?
mejor me fundo
a ver que aquí, no llegarás.
sobre la arena a la orilla del mar
como un recuerdo
en un momento aparecía de repente,
tempestiva, estruendosa,
versátil y manifestando su furia,
como tormenta de llanto
(Como si fuera posible tanto)
tormenta de ansías, de ganas,
de palabras muertas.
Su nombre se desvanece
las marcas de su enjundia
se quedan en el rastro de arena,
ese rastro, que en la memoria,
es una queja,
como dolor de muela.
¡Ay de mí!, grito a mis adentros
¡Ay de mí!, por no tenerle aquí
¡Ah!, me meto al mar,
¡Ah!, ¿qué más da?,
¿quedarse así?
mejor me fundo
a ver que aquí, no llegarás.
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